El día jueves 27 de mayo del presente año los guatemaltecos nos enterábamos que el volcán de Pacaya ubicado al centro del país, entraba en actividad expulsando ceniza y arena volcánica, esa era la noticia con la que amanecíamos el viernes 28, pero poco nos imaginábamos que se estaba formando un fenómeno de la naturaleza, tan sigiloso y destructivo.
Ciertamente el viernes 28 de mayo por la tarde noche inicia Agatha a desarrollar su potencial como una tormenta, fueron prácticamente treinta y seis horas de lluvias constantes e intensas, las cuales provocaron destrozos prácticamente en toda Guatemala, en el oriente y sur del país se informaba de inundaciones y deslaves, comunidades incomunicadas por los diversos puentes destruidos, arrastrados por la fuerza del agua, en occidente la crecida de los ríos y riachuelos, que transformaron el paisaje, incomunicando diversas comunidades, aunado a los diversos derrumbes en los caminos, especialmente aislando a aquellas comunidades más alejadas de la ciudad, comunidades rurales, de acceso comúnmente difícil, que se transformaron en accesos práctimente imposible.
La comunidades de Totonicapán más afectadas fueron las que se conocen como comunidades lejanas, Tzanixnam, Maczul y Chimente, se reportó por los medios de comunicación locales que existían muchas dificultades en la referidas comunidades, ya que su acceso montañoso, la acumulación de la precipitación pluvial provocó numerosos derrumbes de tierra, en algunos casos llegando a ser casi de 100 mts de longitud o más, con algunos de ellos también se precipitaron varias casas, solamente en la comunidad de Maczul I fueron 14 viviendas destruidas y 85 con algún tipo de daño, según informaban las personas de dicha comunidad.
El la comunidad de Tzanixnam la situación es igual o más difícil especialmente en el pajare de Paimut, donde un pequeño rio no mayor a 2mts de ancho en otra época del año, se transformo en un elemento destructivo, capaz de destrozar un puente que se había ampliado y reforzado hace aproximadamente un año, casas ubicadas a la rivera de dicho río y la escuela ubicada a unos 8mts, y con una cimentación que se eleva por encima de los dos metros desde tierra firme, fue dañada en una gran parte de su estructura; es tan difícil la situación que no le ha sido posible a los vehículos poder acercarse a dicha comunidad, los vehículos con la ayuda se han quedado a por lo menos 1 km de distancia de dicho paraje y a 2km del centro de dicha comunidad.
Las personas de estas comunidades han quedado hasta el momento aisladas, en una situación muy complicada, ya que los recursos económicos habitualmente son escasos, con éste fenómeno de la naturaleza se ha tornado especialmente difícil.
Ahí enviamos algunas muestras fotográficas, pero nos tememos que más adelantes habrán otras que ilustrarán mejor lo que hemos constactado en primera visita.
El día jueves 27 de mayo del presente los guatemaltecos nos enterábamos que el volcán de Pacaya ubicado al centro del país, entraba en actividad expulsando ceniza y arena volcánica, esa era la noticia con la que amanecíamos el viernes 28, pero poco nos imaginábamos que se estaba formando un fenómeno de la naturaleza, tan sigiloso y destructivo.
Ciertamente el viernes 28 de mayo por la tarde noche inicia Agatha a desarrollar su potencial como una tormenta, fueron prácticamente treinta y seis horas de lluvias constantes e intensas, las cuales provocaron destrozos prácticamente en toda Guatemala, en el oriente y ser del país se informaba de inundaciones y deslaves, comunidades incomunicadas por los diversos puentes destruidos, arrastrados por la fuerza del agua, en occidente la crecida de los ríos y riachuelos, que transformaron el paisaje, incomunicando diversas comunidades, aunado a los diversos derrumbes en los caminos, especialmente aislando a aquellas comunidades más alejadas de la ciudad, comunidades rurales, de acceso comúnmente difícil, que se transformaron en accesos práctimente imposible.
La comunidades de Totonicapán más afectadas fueron las que se conocen como comunidades lejanas, Tzanixnam, Maczul y Chimente, se reportó por los medios de comunicación locales que existían muchas dificultades en la referidas comunidades, ya que su acceso montañoso, la acumulación de la precipitación pluvial provocó numerosos derrumbes de tierra, en algunos casos llegando a ser casi de 100 mts de longitud o más, con algunos de ellos también se precipitaron varias casas, solamente en la comunidad de Maczul I fueron 14 viviendas destruidas y 85 con algún tipo de daño, según informaban las personas de dicha comunidad.
El la comunidad de Tzanixnam la situación es igual o más difícil especialmente en el pajare de Paimut, donde un pequeño rio no mayor a 2mts de ancho en otra época del año, se transformo en un elemento destructivo, capaz de destrozar un puente que se había ampliado y reforzado hace aproximadamente un año, casas ubicadas a la rivera de dicho río y la escuela ubicada a unos 8mts, y con una cimentación que se eleva por encima de los dos metros desde tierra firme, fue dañada en una gran parte de su estructura; es tan difícil la situación que no le ha sido posible a los vehículos poder acercarse a dicha comunidad, los vehículos con la ayuda se han quedado a por lo menos 1 km de distancia de dicho paraje y a 2km del centro de dicha comunidad.
Las personas de estas comunidades han quedado hasta el momento aislada, en una situación muy complicada, ya que los recursos económicos habitualmente son escasos, con éste fenómeno de la naturaleza se ha tornado especialmente difícil.
Ahí enviamos algunas muestras fotográficas, pero nos tememos que más adelantes habrán otras que ilustrarán mejor lo que hemos constactado en primera visita.
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